El largo vínculo de Cuevas con este fruto mágico y símbolo incuestionable de nuestro patrimonio cultural y gastronómico, se remonta a hace más de medio siglo, cuando el importante colectivo emigrante residente en America demanda desde la distancia el acceso al más nostálgico de los frutos de nuestros bosques. Teniendo en cuenta que en aquel período de la historia de Cuevas, su línea de negocio primario era la exportación de productos agrosilvestres, siente el compromiso moral de llevar castaña fresca al viejo continente. No solo se enviaba alimento, también viajaba con el producto el alma de nuestros bosques húmedos y otoñales tal como permanecían en nuestra memoria.
Galicia y sus zonas de media montaña, configuran un escenario extraordinario para la producción de castaños de fruto. Son precisamente en las laderas de estos montes y en tierras sosegadas, frescas y profundas donde aparecen los mejores ejemplares de castaño y los más exquisitos frutos, constituyendo un agrosistema singular y uno de los paisajes más bellos del mundo.
En la década de los 70 y tras esa primera fase de comercialización afectiva del producto en fresco, inicia una nueva línea de negocio orientada a la comercialización de producto congelado, con el ánimo de atender también la demanda de mercados asiáticos, principales consumidores de este producto a nivel mundial, no sólo por el tamaño del mercado si no especialmente por la importante integración de la castaña en su cultura gastronómica.
Ya en la década de los 80 se dio otro paso más en coherencia con su propósito de valorizar el fruto del castaño, a través de la búsqueda de diferentes procesos innovadores y aplicaciones tecnológicas que confieran un mayor valor añadido al producto. El eje del proyecto se asienta en la construcción de la primera fábrica de Marron Glacé de España. Esta nave de 6.000 metros cuadrados, se ubica en la provincia de Ourense, zona de abastecimiento de la materia prima, y está dotada de la tecnología más sofisticada para el tratamiento del producto. Un proyecto absolutamente innovador que supuso un claro desafío a los criterios conservadores del mercado en aquel momento presentando en nuestro país aquel producto desconocido: el sorprendente “MARRON GLACE”.
Un producto orensano exportado a 26 países en los 5 continentes y una marca, “CUEVAS”, pionera en el sector, que ha recogido el testigo de esta hermosa tradición culinaria.